Al momento de contratar personal evaluamos sus conocimientos, su actitud, sus destrezas y sobre todo, como podemos poner todas estas habilidades al servicio de la empresa. De ello depende obviamente la asignación de tareas. Sin embargo, esto resulta ser totalmente inútil, si siempre sigues pensando que, si no lo haces tú, nadie más lo hará bien.
Ser dueño o director de una empresa no garantiza que lo sepas todo, es decir, necesitas al personal que contratas para desempeñar todo aquello que contribuya a que tu Empresa sea funcional y exitosa. Pero si no sabes delegar las responsabilidades propias de cada uno y no te ciñes por el sentido común al pedir resultados, en realidad tu personal siempre estará de más. Al no delegar, pones en duda tu propio criterio de contratación.
Debemos aprender a delegar tareas y confiar en cada persona para el puesto que lo contrataste.
No puedes tener tu escritorio lleno de pendientes solo porque no delegas, eso te hará perder la certeza, porque no solo quedarás mal con tus clientes, proveedores y demás en cuanto al tiempo de ejecución de tareas, sino tu Empresa en general se tornará deficiente y poco efectiva.

 

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